TOMO 2
MANGA

Hola Skreicher@s. Hoy os traigo la segunda entrega del manga de Platinum End, formado por los siguientes episodios:

  1. La persona por la que suspiras
  2. El instante del anuncio
  3. Conversación secreta

Al comienzi de este tomo nos encontramos con la escena que dejamos empezada en el primer tomo, donde Saki le clavó una flecha roja a Mirai. Desde ese momento él no dejaba de decirle a ella todo lo que sentía. Ya comenté que Mirai estaba colado por esta chica, pero la flecha roja le hacía estar a sus pies. Si ella lo hizo era para saber si él era Metropoliman. Pero gracias al poder de estas flechas se dió cuenta de que no lo era. Saki no poseía alas, por lo que Mirai se unió a ella siendo sus alas.

Hay una parte bastante interesante que viene bien saber sobre los ángeles, las alas y las flechas. Nasse que es el ángel de Mirai es de rango especial, que es un rango que se les da a aquellos ángeles que destacan algo sobre los demás, y en su caso es la pureza. Puede otorgarle a su candidato flechas rojas, o flechas blancas, o alas o todo. Sin embargo Revel, que es el ángel de Saki, es de segunda clase, solo puede otorgarle una cosa. Y Saki decidió tener las flechas rojas. Cuando dos candidatos a Dios pelean entre sí y uno de ellos es derrotado, sus alas y sus flechas pasarían al vencedor.

La parte más destacable de este tomo empieza más o menos a la mitad del manga. Como ya comenté en la reseña sobre el anterior tomo, Metropoliman quería matar al resto de candidatos a Dios para poder llegar a ser él el candidato elegido. Por lo que decide lanzar un anuncio a través de los medios proponiendo como sede el Estadio de beisbols Jinbô, donde espera encontrarse con el resto de aspirantes a Dios. Sinceramente, esta parte fue bastante brutal, ya que fue capaz de eliminar a tres de dichos candidatos, quedándose con sus alas y sus flechas.

La vuelta a casa de Saki y Mirai fue algo traumática. Todo lo que vieron en el estadio les dejó realmente marcados. Pero no dejaban de buscar una manera de poder deshacerse de dicho individuo, cuya cara aún desconocen.

Al final del tomo, un hombre también candidato a Dios apareció delante de la ventana de la habitación en la que se encontraban nuestros protagonistas. No es malo, y quiere demostrarselo haciendo que le claven una flecha roja para que vean que dice la verdad.